Os invito a contemplar el retrato que me ha hecho mi gran amiga Anna Morales, una excelente acuarelista de la que podéis admirar su obra en el espacio dedicado a los espacios de mis amigos. Ni que decir tiene que me siento orgullosísima. ¡Gracias Anna!.
He jugado con las hojas caídas de los árboles, arrastradas de cuando en cuando por alguna ráfaga de viento. He recogido algunas y las he llevado a casa para seguir jugando en compañía del agua y el pigmento antes de que el invierno se las lleve definitivamente.